
Tiempo antes de que la teleserie Lola apareciera en las pantallas de Canal 13, estaba junto a una de mis buenas amigas, filosofando sobre el extraño e incomprensible actuar de los hombres. Entonces pensamos que nos gustaría que por un tiempo corto pudieran convertirse en mujeres, y sentir, pensar, y mirar la vida desde nuestro punto de vista.
Claro que nuestra reflexión no llegó a convertirse en ritual de vudú, como en la pantalla, pero me quedo dando vueltas...
Dicen que uno siempre debe ponerse en el lugar del otro, que así se solucionarían miles de conflictos, pero creo que para un hombre no debe ser fácil ponerse en el lugar de una mujer.
El problemas, es que somos puro sentimiento cuando ellos son 100% racionales, por eso cuando preguntan-¿Que te pasa?- (después de habernos pasado dos horas con la mejor cara de sufrimiento), y nosotras decimos –Nada-, ellos creen que realmente, NO PASA NADA, cuando en realidad, eso significa que deben insistir, que hay miles de cosas que hablar, que hay una necesidad que satisfacer, que un tema que resolver...es tan claro como el agua, y aun así no lo pueden ver...
Ahora, el protagonista, Lalo Padilla, debe ponerse en los zapatos de su versión femenina, lo que no es fácil porque ningún hombre sabrá nunca lo que se siente usar un par de tacos altos, aprisionando nuestros pobres pies, casi al borde de la fractura, de los dedos achurrascados, y los tobillos colapsados por el esfuerzo de caminar, correr y hasta bailar, solo por vernos un poco mas lindas. Pero Lalo aprenderá como siente una mujer, los miles de rollos que pasan por nuestras cabezas, la rapidez de nuestra mente para generar un futuro romántico a partir de un saludo, y como las hormonas nos afectan mensualmente.
Ahora Lalo, sabrá de depilarse con cera (y lo que se siente cuando se te pasa la mano con la temperatura), sabrá de dietas, maquillaje, usar la plancha alisadora, y conocerá el dolor de las quemaduras en las orejas o la frente cuando la plancha pasa de largo.
Entonces pienso, que difícil es ser mujer, es que esto de ser multifuncionales es agotador... no sólo podemos hacer lo mismo que los hombres, sino que lo hacemos todo al mismo tiempo, y con tacos altos.
Le pregunté a un hombre que pensaba al respecto, y su respuesta fue clara: las mujeres son muy complicadas, enrolladas e incomprensibles, en cambios los hombres dicen lo que quieren sin andar con rodeos, hacen lo que quieren sin sentir cargos de conciencias varios, y se olvidan de descifrar o enviar mensajes subliminales a sus parejas.
Y ahí quede...como pocas veces en mi vida...sin nada que decir.
¡¡¡Viva el vudú!!!, se lo merecen (no todos), entre mas lo pienso, mas me gustaría ver a un hombre cumpliendo el papel de una mujer, especialmente el de su pareja, y ojala con hijos incluidos. Y ¿porque no? Nosotras también podríamos ponernos en su lugar, total unos días de descanso no le hacen mal a nadie.
Claro que nuestra reflexión no llegó a convertirse en ritual de vudú, como en la pantalla, pero me quedo dando vueltas...
Dicen que uno siempre debe ponerse en el lugar del otro, que así se solucionarían miles de conflictos, pero creo que para un hombre no debe ser fácil ponerse en el lugar de una mujer.
El problemas, es que somos puro sentimiento cuando ellos son 100% racionales, por eso cuando preguntan-¿Que te pasa?- (después de habernos pasado dos horas con la mejor cara de sufrimiento), y nosotras decimos –Nada-, ellos creen que realmente, NO PASA NADA, cuando en realidad, eso significa que deben insistir, que hay miles de cosas que hablar, que hay una necesidad que satisfacer, que un tema que resolver...es tan claro como el agua, y aun así no lo pueden ver...
Ahora, el protagonista, Lalo Padilla, debe ponerse en los zapatos de su versión femenina, lo que no es fácil porque ningún hombre sabrá nunca lo que se siente usar un par de tacos altos, aprisionando nuestros pobres pies, casi al borde de la fractura, de los dedos achurrascados, y los tobillos colapsados por el esfuerzo de caminar, correr y hasta bailar, solo por vernos un poco mas lindas. Pero Lalo aprenderá como siente una mujer, los miles de rollos que pasan por nuestras cabezas, la rapidez de nuestra mente para generar un futuro romántico a partir de un saludo, y como las hormonas nos afectan mensualmente.
Ahora Lalo, sabrá de depilarse con cera (y lo que se siente cuando se te pasa la mano con la temperatura), sabrá de dietas, maquillaje, usar la plancha alisadora, y conocerá el dolor de las quemaduras en las orejas o la frente cuando la plancha pasa de largo.
Entonces pienso, que difícil es ser mujer, es que esto de ser multifuncionales es agotador... no sólo podemos hacer lo mismo que los hombres, sino que lo hacemos todo al mismo tiempo, y con tacos altos.
Le pregunté a un hombre que pensaba al respecto, y su respuesta fue clara: las mujeres son muy complicadas, enrolladas e incomprensibles, en cambios los hombres dicen lo que quieren sin andar con rodeos, hacen lo que quieren sin sentir cargos de conciencias varios, y se olvidan de descifrar o enviar mensajes subliminales a sus parejas.
Y ahí quede...como pocas veces en mi vida...sin nada que decir.
¡¡¡Viva el vudú!!!, se lo merecen (no todos), entre mas lo pienso, mas me gustaría ver a un hombre cumpliendo el papel de una mujer, especialmente el de su pareja, y ojala con hijos incluidos. Y ¿porque no? Nosotras también podríamos ponernos en su lugar, total unos días de descanso no le hacen mal a nadie.
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